Nutrición

Bioquímica nutricional

Macronutrientes

Carbohidratos, proteínas y grasas no son iguales entre sí, ni iguales dentro de su propia categoría. La ciencia muestra que su proporción, calidad y momento de ingesta influyen de forma diferente en la composición corporal, el rendimiento cognitivo y la longevidad. No existe una dieta única óptima para todos.

Micronutrientes

Vitaminas y minerales actúan como cofactores en cientos de reacciones enzimáticas. Su deficiencia, incluso subclínica, compromete la función inmune, la síntesis hormonal y la salud cognitiva. La densidad nutricional del alimento importa mucho más que su aporte calórico.

Glucemia

Los picos de glucosa postprandiales generan estrés oxidativo, inflamación y disfunción mitocondrial. La variabilidad glucémica, no solo la glucemia en ayunas, predice el riesgo cardiometabólico. Estrategias como el orden de los alimentos o la actividad postprandial tienen un impacto demostrado.

Calidad lipídica

No todas las grasas inflaman. El ratio omega-6/omega-3, la presencia de ácidos grasos trans industriales y la oxidación lipídica de los aceites determinan el perfil inflamatorio de nuestra dieta. El colesterol LDL por sí solo es un marcador incompleto sin considerar el tamaño de partícula y el contexto lipídico global.

Microbioma

El intestino alberga 38 billones de microorganismos que regulan la inmunidad, la síntesis de neurotransmisores y la respuesta inflamatoria sistémica. La diversidad microbiana, alimentada por fibra fermentable y alimentos fermentados, es uno de los marcadores más robustos de salud a largo plazo.

Fitonutrientes

Los compuestos bioactivos de plantas, polifenoles, flavonoides, glucosinolatos, no son nutrientes esenciales en el sentido clásico, pero activan vías de longevidad como AMPK y NRF2, modulan la expresión génica y reducen el estrés oxidativo celular. Su ausencia en la dieta moderna es silenciosa pero significativa.

Proteína

La proteína es el macronutriente más subestimado. Su ingesta adecuada, con especial atención a la leucina como activador de mTOR, determina la síntesis de masa muscular, la saciedad, la termogénesis y el mantenimiento de la función inmune. Las necesidades aumentan con la edad, el ejercicio y el estrés metabólico.

Inflamación

La inflamación crónica de bajo grado, silenciosa, sin síntomas obvios, está en la raíz de las enfermedades más prevalentes del siglo XXI. La dieta es uno de sus moduladores más potentes: ciertos alimentos activan NF-κB y elevan IL-6 y PCR, mientras otros los suprimen de forma consistente y medible.

Ayuno

Los períodos de abstinencia alimentaria activan mecanismos de reparación celular, autofagia, cetogénesis, reducción de IGF-1, que la ingesta continua suprime. Desde el ayuno de 12 horas hasta protocolos más extendidos, la ciencia muestra beneficios metabólicos, neurológicos e inflamatorios con diferentes grados de evidencia.

Hidratación

Una deshidratación del 1% - 2% del peso corporal ya deteriora la función cognitiva, el rendimiento físico y la termorregulación. Pero la hidratación no es solo agua: el sodio, el potasio y la osmolaridad celular determinan la función muscular y neuronal. Beber por sed no siempre es suficiente, especialmente en personas mayores y deportistas.

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